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Negros 

Un turista blanco fue al cine en Sudafrica. Llego a la boletería y el empleado le pregunto:

- ¿Usted no es de aquí, verdad?

- No, he venido a pasar unos dias

- Vaya a la otra ventanilla, esta es para negros

El turista se fue a la otra:

- Una platea por favor

- ¿Usted no es de aquí verdad?

- No, he venido a pasar unos días

- Le digo porque los blancos van arriba a la general y los negros van abajo a la platea

el blanco compro la entada, entro y se puso a ver la película. En eso le dio ganas de hacer pis:

- Acomodador ¿dónde están los baños?

- ¿Usted no es de aquí verdad?

- Pues no pero quería ver la película y entre y ahora quiero ir amear y no encuentro los baños.

- Aquí no hay. Cuando un blanco quiere mear se acerca ala baranda y mea. Para eso están los negros debajo

- ¡Pero oiga yo no quiero hacer eso, es horrible y asqueroso...!

- No se preocupe los negros están acostumbrados a esto.

El pobre blanco pensó:

- ...”Ma si yo lo hago total así no me van a preguntar si soy de aquí, como están las luces apagadas no sabrán quien es que lo hace”

Entonces se acerco a la baranda y empezó a hacer pis, entonces uno de los negros que estaban abajo le grito:

- Oiga el que está meando, ¿usted o es de aquí verdad?

- No soy de aquí pero se puede saber que hice mal ahora? Me dijeron que me ponga aquí y que mee a los negros que están abajo.

- ¡Si esta bien pero le dijeron que los mee a todos y no a mi solo!

 

 

En un crucero cubano un hombre negro se descompuso. Un ataque cardiaco y era inminente su deceso. Entonces pidió como último deseo una bandera para despedirse de su querida Cuba. Los tripulantes buscaron una remera, un gorro o un pañuelo que tuviera la bandera pero no encontraron nada. En eso se ofreció una linda cubanita de veinte años para ayudar al enfermo. La caribeña tenía una bandera cubana tatuada en una de sus nalgas y estaba dispuesta a colaborar. La morocha se bajo la bombacha y el negro se agarro de la bandera y de la nalga. Meta caricias y besos a la insignia:

- ¡Mi querida Cuba, me despido con mil recuerdos, te dejo mil caricias!  Muy bien y ahora chica ¡date vuelta que quiero despedirme de Fidel con un beso grande e interminable!

 

 

Era una pareja estadounidense, él era racista. Pasaron diez años de matrimonio y ella nunca podo gozar con el sexo. Fueron a consultar a decenas de médicos y nada. Un día un facultativo le dio un tratamiento especial:

-Vayan a Africa, en medio de la selva arriba de una hoja de palmera y que haya un negro abanicando. De esta manera y con este ambiente seguro que la señora experimentará los placeres del sexo.

Fueron y estaban en eso. Plena sesión amatoria en ese paraíso pero no pasaba nada, ella no sentía. El yanqui le pidió al negro que abanicara mas y mas pero la situación no se modificaba. Hasta que el morocho le dijo al hombre:

- ¡Dejame a mi y abanica vos!

Cuestión es que recién con el negro encima la mujer empezó a sentir, gritar y gemir después de diez años. Era un delirio total y el yanqui señalo:

- ¡Ves que no sabes abanicar negro pata sucia!

 

 

Un hombre entro a un bar y puteo a todos menos a uno, a un negro. Este muy contento se le acerco, le agradeció la cortesía y le pregunto:

- ¿Por qué a mi no me insulto?

- Porque vos no  vales ni una puteada negro puto

 

 

 

Un contingente de marinos negros africanos arribó al puerto. Lo primero que quisieron hacer los muchachos fue saciar sus instintos sexuales en el primer prostibulo, previa revisión médica. Al día siguiente una de las prostitutas le pregunto al facultativo si había encontrado alguna cosa extrañas en los genitales de los negros:

- Lo único llamativo fue lo que le encontré al grandote Franklin. En se gran miembro tenía tatuada la palabra “Recopla”

- ¡Ah si, imaginate que yo se la ví parada y se la leí completa: “Recuerdos de Constantinopla”

 

 

El árabe Saúl monto un taller para reparar camellos en el Sahara. Un día llego un cliente con su animal destartalado:

- A ver si me lo puede curar para que camino

- No hay problema, ya se lo reparo

E. vendedor de dio vuelta y grito: Ameeeed” Entonces apareció un negro de dos metros con un miembro gigantesco. Se puso detrás del camello y lo empujo con su pene. El camello se rehabilito de inmediato y se lanzo a correr y a correr hasta que desapareció en el horizonte. El cliente le agradeció

- ¡Genial, que bien, como lo reanimo, que gran método, pero ahora, ¿cómo hago para alcanzarlo?!

- No se preocupe ¡Ameeee!


 

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