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Chistes de Argentinos 4

Va caminando un argentino y se le aparece el Genio.
- Puedo concederte el deseo que me pidas.
- Grande, macho, mirá, mi vieja murió hace un año y quiero que la resucites.
- Uy, no, eso no puedo hacerlo. Sólo Dios puede hacer eso. Pedí otra cosa.
- Entonces quiero que saques Campeón a la Selección Argentina de Fútbol.
- ¿ Cómo se llamaba tu virja flaco ?.



- ¿ Cuántos argentinos hacen falta para cambiar una lamparita ?.
- No sé.
- Uno solo. Pone la bombita en el agujero y espera a que el mundo gire a su alrededor.



La NASA está buscando astronautas para una misión a Júpiter. Se presentan un japonés, un francés y un argentino. Le preguntan al japonés:
- ¿ Cuánto nos pediría para ir a Júpiter ?.
- Cinco palos verdes.
- ¿ Por qué ?.
- Porque antes de ir a Júpiter me gustaría ir a divertirme, por sí acaso no vuelvo. El resto es para mi familia.
Le preguntan al inglés cuánto pediría.
- Diez palos verdes.
- ¿ Por qué ?.
- La mitad es para mi familia, y el resto me lo gastaría yo antes de viajar.
Finalmente le consultan al argentino.
- Quince palos verdes.
- ¿ Por qué ?.
El argentino se aceca al de la NASA y le dice al oído:
- Mirá, cinco palos son para mí, cinco para vos y cinco palos para que vaya el japonés.



Mueren en un accidente un francés, un inglés y un argentino. Los recibe Dios. Primero va el francés.
- ¿ Me has sido fiel ?.
- He sido un gran cristiano.
- Ven, siéntate a la derecha de mi trono.
Luego va el inglés.
- ¿ Me has sido fiel en la Tierra ?.
- La solidaridad fue mi lema.
- Siéntate a la izquierda de mi trono.
En eso entra el argentino.
- ¡ Qué hacen ustedes tres sentados en mi sillón !.




- ¿ Cómo se dice maravilla en argentino ?.
- Desconozco.
- Yo.



José, argentino, nuevo rico, como debe ser compra una cuatro por cuatro con vidrios polarizados. Al verlo su amigo Pablo también compra una igual. Al tiempo, José equipa la cuatro por cuatro con teléfono, fax, TV, parlantes, etc. Al verlo, Pablo se compra lo mismo. Cuando vuelve, para en un semáforo y ve la cuatro por cuatro de su amigo. Le toca la bocina pero José no se da cuenta. Pablo baja y le golpea el vidrio y nada, hasta que José baja el vidrio.
- ¡ Mirá, me compré como vos un fax, una TV, un teléfono y unos parlantes para la cuatro por cuatro !.
- ¡ Y para esa taradez me sacás del jacuzzi !.

 

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